La Epopeya de Gilgamesh

La historia, pues, comienza cerca del año 3100 a.C. en la tierra que ahora se llama Irak. A lo largo del curso bajo de los ríos Tigris y Éufrates vivía el pueblo de los sumerios, que fue el inventor de la escritura, así como de algunas otras cosas. Los sumerios tuvieron que afrontar desastres naturales y alrededor del año 2.800 a.C. los rios, que eran el origen de su vida -gracias al riego y a la agricultura-, causaron una inundación. Lo hacían periodicamente, como todos los ríos, pero en aquella ocasión la inundación fue muy seria.
 
No sabemos realmente por qué el incidente fue tan inusualmente desastroso -sea por las lluvias copiosas, por las altas mareas, por un maremoto, o por un meteoro que cayó en el Golfo Pérsico-. En cualquier caso se inundó buena parte del valle y se debieron perder muchas vidas.

Con el tiempo, la inundación cedió y se produjo una recuperación, pero desde entonces y para siempre los sumerios se refirieron a todo lo que ocurría como 'antes del diluvio' o 'después del diluvio'. Naturalmente, como no sabían qué era lo que había provocado el diluvio, como no lo sabemos nosotros, echaron la culpa a los dioses (ésa es la ventaja de la religión: nunca faltan explicaciones para todo).

Hubo un escritor en Sumeria que tuvo la brillante idea de relatar la historia del diluvio, pero haciéndola un poco más dramática de lo que había sido en realidad. ¿Por qué decir que se ahogaron unos cuantos miles de personas? ¡Que se ahogue todo el mundo! Pero con la excepción de una persona y su familia, de modo que pudiera explicarse la existencia de otros seres humanos en la Tierra.

 

El relato creció y con el tiempo nació La Epopeya de Gilgamesh, rey de Uruk. Describía cómo un hombre -sólo uno- se las arregló para escapar gracias a la bondad y el apoyo de los dioses. Ese hombre era Utunapishtim.

La leyenda de Gilgamesh era extraordinariamente popular, y todavía se la podía encontrar en la biblioteca de Assurbanipal, el último gran rey de Asiria, dos mil años después de que fuera escrita (la encontramos en las ruinas de esa biblioteca casi dos mil años después de que fuera destruida). Sin duda se propagó por todo el mundo antiguo e inspiró otros relatos de 'hombres fuertes': Hércules entre los griegos, Sansón entre los israelitas, Rustem entre los persas, y otros.

 

Lo que es más, algunos se apropiaron del relato del diluvio y el resultado fue que los griegos tuvieron su historia de Deucaliano y los israelitas su historia de Noé. Los israelitas reunieron buena parte del material de los primeros once capítulos del Génesis durante el período de su cautiverio en Babilonia, en el siglo VII a.C., e incluyeron la historia del diluvio. Excepto en la desaparición de los tintes politeístas, se ajustaron bastante a los detalles dados en Gilgamesh (en nuestro cínico mundo moderno lo llamaríamos plagio).

 

Isaac Asimov
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